Bullying: un solo concepto, muchas realidades

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Bullying: un solo concepto, muchas realidades

¿Cómo saber si es bullying o un conflicto pasajero entre adolescentes? Por fortuna, desde hace unos años los conflictos escolares empezaron a tipificarse y hoy tenemos más herramientas para manejar estas situaciones para la prevención y oportuna solución de casos de intimidación. 

De acuerdo con el artículo 2 de la Ley 1620 de 2013, el Bullying o Acoso Escolar es “toda conducta negativa, intencional, metódica y sistemática de agresión, intimidación, humillación, ridiculización, difamación, coacción, aislamiento deliberado, amenaza o incitación a la violencia o cualquier forma de maltrato psicológico, verbal, físico o por medios electrónicos contra un niño, niña o adolescente, por parte de un estudiante o varios de sus pares con quienes mantiene una relación de poder asimétrica, y que se presenta de forma reiterada o a lo largo de un tiempo determinado.”  En situaciones de acosos escolar están involucrados tres actores principales: El intimidado, el intimidador y los observadores (testigos que apoyan al intimidador o prefieren permanecer en silencio para “no involucrarse”).   Con esta claridad veremos lo que se puede hacer antes (prevención), durante (respuesta inmediata) y después (solución sostenible) de la presentación de un caso de acoso escolar.   

Antes:  

Independientemente del del rol que juegan nuestros jóvenes, es importante desarrollar las
habilidades prosociales, especialmente ligados a la empatía y la asertividad: 

  • ¿Qué es empatía?

  De acuerdo con la psicóloga infantil y juvenil Martha Menéndez (2018), es la habilidad de ponerse en el lugar del otro, de ser conscientes de los sentimientos y emociones del otro”, de ser compasivos, de gestionar las propias emociones. Un adolescente empático desarrolla vínculos sociales sanos y será un actor positivo en situaciones de acoso, pues seguramente no será quien intimide, ni quien observe sin actuar.  

  • ¿Qué es la asertividad?

Como lo dice la Magister en psicología de la salud, Claudia Pradas, es la habilidad de saber poner límites, de decir “no”, de comunicar a los demás sentimientos, emociones e ideas, sin herir al otro.  

  • ¿Por qué Empatía y Asertividad?

Entre las tareas normales del desarrollo, los adolescentes necesitan pertenecer, ser aceptados, mostrarse con poder e independencia, construir una identidad y enfrentar la presión de grupo. Estas situaciones lo hacen susceptible de intimidación escolar y estas dos habilidades no solo le permitirán afrontar este fenómeno, si no que serán habilidades para la vida. 

Si somos padres, es importante revisar si nuestro estilo de crianza, las relaciones familiares, la calidad de las conexiones afectivas, la generación de espacios de diálogo escucha y orientación (no de juicio), están favoreciendo u obstaculizando el desarrollo de la empatía y asertividad, dado que los padres siguen siendo figuras referentes para los adolescentes.   

Ante situaciones de crisis ellos pueden buscar apoyo, y como lo menciona Içami Tiba en su libro “El que ama educa”: los papás pueden promover ese espacio para que el adolescente haga “una parada estratégica.” Para lograrlo, los hogares deben enviar mensajes de vida claros a los adolescentes. La siguiente lista nos mostrará algunas características del hogar que favorecen el desarrollo y contrarrestan la influencia de espacios externos, que pueden enviar un mensaje que apoyan el bienestar: 

  • Un hogar donde no se discrimina 
  • Un hogar donde no se hacen burlas de la condición o características de otros 
  • Un hogar donde se comparten las preocupaciones
  • Un hogar donde los sentimientos y las emociones se validan, pero su expresión se
    orienta. 
  • Un hogar donde no se juzgan los errores, pero si se reflexiona sobre la oportunidad de aprender. 

Durante:  

Es importante prestar atención y estar atento a señales como:  

  • Cambios de humor que van más allá de los propios de la etapa. Un aspecto
    diferenciador, es la intensidad del cambio y el efecto de incapacidad que genere sobre
    actividades cotidianas. Es diferente estar triste y que cueste hacer algo, a estar tan
    triste que se evada el hacer ese algo.
  •  Cambios significativos en rutinas sociales, pasando de ciertos contactos o experiencias, a casi nada. 
  • Recurrente negativa de ir al colegio, sin razón aparente. 
  • Aumento o disminución del tiempo en Internet (usando redes), en comparación a lo habitual. 
  • Verbalizaciones sobre sí mismo o sobre otros que denoten ira, frustración o
    temor. 

En caso de ver estas señales es fundamental reportar al colegio para que se activen rutas de
atención y protocolos para la intervención de forma oportuna y conciliar soluciones.  

Después: 

Cada caso requiere un abordaje particular, pero es muy importante precisarle a nuestros adolescentes con contundencia, que nadie es merecedor de vivir una situación como ésta, para lo cual podemos promover:  

  • Fortalecer la autoestima
  • Brindar seguridad y acompañamiento hasta que lo necesite  
  • Mantener abiertos los canales de diálogo 
  • Recordarle que se le ama 

Ser un entorno sin Intimidación Escolar, no es una tarea imposible, pero requiere de un compromiso constante de todos como equipo casa – colegio. Nuestro objetivo permanente y claramente en común entre todos los miembros de nuestra comunidad, es que nuestros jóvenes
crezcan y se desarrollen en un entorno seguro, feliz y de bienestar integral.  

¡Construyamos juntos el mundo que imaginamos! 
Para saber más te invitamos a revisar el “Kit para el manejo de la Intimidación Escolar y el
Ciberacoso” de RedPapaz y el libro de nuestra egresada CIEDI, Lina Saldarriaga PhD. En psicología
de desarrollo: “Navegar la tormenta”.

Así mismo, si quieres saber más sobre nuestro programa de BIPRODEHU de Bienestar, Promoción y Desarrollo Humano, o estás interesado en ser parte de nuestra comunidad de aprendizaje.

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